convierte Puerto de la Cruz en la gran celebración colectiva de la cultura y pone ya rumbo a su 25 aniversario
MUECA convierte Puerto de la Cruz en la gran celebración colectiva de la
cultura y pone ya rumbo a su 25 aniversario
El calor del público y su respaldo multitudinario impulsa la edición más
amplia de la historia del festival y lo proyecta hacia sus bodas de
plata
Puerto de la Cruz, 10 de mayo de 2026 | El Festival Internacional de
Arte en la Calle MUECA ha cerrado este domingo su 24ª edición volviendo
a transformar Puerto de la Cruz en un gran escenario colectivo para el
encuentro, la emoción y la celebración de la cultura sin barreras.
Durante cuatro días, calles, plazas, rincones patrimoniales y espacios
cotidianos de la ciudad portuense se han convertido en lugares de
convivencia escénica y diálogo intergeneracional.
MUECA cierra su 24ª edición y abre, al mismo tiempo, el camino hacia las
bodas de plata de un festival que se ha consolidado como una de las
grandes citas internacionales de las artes vivas a ambos lados del
Atlántico. En 2027 celebrará su 25 aniversario, una trayectoria que
forma ya parte de la identidad cultural de la ciudad, sostenida por la
implicación de vecinos y colectivos a través de la Plataforma Cómplice
MUECA.
La jornada de clausura condensó buena parte de ese espíritu. Entre las
11:00 y las 14:00 horas, Puerto de la Cruz acogió una veintena de
propuestas que recorrieron distintos lenguajes y tejieron a lo largo de
las calles de la ciudad una gran trama escénica. El gran cierre llegó de
la mano de la compañía australiana Circa, que puso el broche de oro con
‘Wolf’ en el Espacio Muelle Turismo de Tenerife.
MUECA volvió a demostrar que su fortaleza reside también en la
convivencia entre escalas, formatos y sensibilidades. El virtuosismo
físico de Kate & Pasi, el humor desbordante de Katastrofa Clown y la
delicadeza escénica de Compagnie Krak convivieron con propuestas
centradas en la identidad y la reflexión social. ‘Antes del nombre’, de
La Pandilla 2.0, llevó al Espacio Aduana una mirada teatral sobre la
memoria simbólica de Puerto de la Cruz, mientras ‘Teranga’, de
teatroKDO, y ‘Migrant’, de Celeste Ayus Motta, pusieron en primer plano
las historias de desplazamiento, herencia y búsqueda de libertad.
La música, la danza y las intervenciones itinerantes ampliaron ese mapa
escénico. ‘La Máquina de Música’ de Stefan Gög volvió a convertir la
calle en un laboratorio sonoro; las intervenciones del Conservatorio
Profesional de Música animaron al público; y las propuestas de Paloma
Hurtado y del Colectivo Lamajara – Cía. Joven Nómada situaron el cuerpo
y el movimiento en el centro de la experiencia artística.
La inclusión como principio vertebrador
El espíritu participativo es una de las señas de identidad del festival.
Bajo el lema #tejiendoMUECA, este año ha reforzado su vocación inclusiva
con un amplio dispositivo de accesibilidad física y sensorial,
incorporando recursos como mochilas vibratorias, bucle magnético, lengua
de signos y espacios de acompañamiento como un Punto Naranja, ampliando
así la experiencia cultural a públicos diversos.
Detrás de esa experiencia colectiva existe también una sólida red de
complicidades públicas y privadas que hace posible sostener un festival
gratuito, accesible y con una programación de proyección internacional
que no renuncia a sus raíces y el valor de la escena local.
El festival cuenta con el apoyo institucional del Cabildo de Tenerife y
el Gobierno de España, a través del Instituto Nacional de las Artes
Escénicas y de la Música (INAEM) del Ministerio de Educación, Cultura y
Deportes; así como con la colaboración del Gobierno de Canarias, la Red
Eurolatinoamericana de Artes Escénicas (REDELAE), el Ministerio de
Educación y Cultura de Uruguay, su Dirección Nacional de Cultura y el
INAE (Instituto Nacional de Artes Escénicas).
MUECA cierra así una edición marcada por imágenes que ya forman parte de
la memoria colectiva de la ciudad portuense: plazas llenas, familias
recorriendo escenarios al aire libre, visitantes entregados al pulso de
la ciudad, generaciones distintas compartiendo aplausos y artistas
habitando la calle como gran escenario abierto. La mejor prueba de que,
durante cuatro días, Puerto de la Cruz volvió a hacer de la cultura una
experiencia compartida.

